Profesionales enfermeros
Los profesionales de enfermería desempeñan un papel importante de enlace cercano y humano en el cuidado integral. Su labor no solo se enfoca en el manejo de síntomas físicos como el dolor, sino también en brindar apoyo emocional, psicológico y espiritual, adaptándose a las necesidades individuales.
Hablar de los recursos profesionales enfermeros en cuidados paliativos implica reconocer las competencias específicas, la formación especializada y las herramientas disponibles. Estos recursos abarcan tanto el conocimiento técnico y científico como las habilidades comunicativas, el trabajo interdisciplinario y la capacidad para acompañar de manera empática y compasiva.
Por ello, es imprescindible visibilizar el rol de la enfermería en cuidados paliativos y cuales son sus principios:
- Evaluar antes de tratar: debemos conocer el diagnóstico, la situación, así como el mecanismo fisiopatológico de cada problema clínico. Además de la causa, debemos evaluar la intensidad, el impacto físico, emocional y factores que provoquen o aumenten cada síntoma. No siempre la patología es la responsable de todos los síntomas, estos pueden estar motivados por la debilidad, el tratamiento o por otras enfermedades previas.
- Explicar las causas de los síntomas en términos accesibles para que el paciente lo comprenda, así como las medidas terapéuticas que se le van a aplicar. No debemos olvidar que el enfermo está preocupado y quiere saber por qué tiene los síntomas. Explicar, asimismo a la familia, la etiología de los síntomas y la estrategia terapéutica. Una familia bien informada de lo que pretendemos hacer, será siempre más colaboradora y facilitará mucho el control de los síntomas.
- La estrategia terapéutica a aplicar siempre será mixta, centrándose en la situación de enfermedad terminal y siendo específico para cada síntoma, que comprende a su vez medidas farmacológicas y no farmacológicas. A mayores hay que contemplar la prevención de nuevos síntomas o situaciones que puedan aparecer.
- El tratamiento siempre ha de ser individualizado.
- Proporcionar todos los cuidados y atenciones necesarias para que el enfermo viva estos últimos meses o días con la mejor calidad y el mayor bienestar posibles.
- Dar apoyo y guiar al propio paciente y a su familia sobre las recomendaciones en cuidados, alimentación, aseo personal, descanso, actividad física, duelo, etc.
